PREGUNTAS GENERADORAS TUTORÍA 4

1. ¿Cuáles son los alcances de una propuesta curricular integradora para la educación infantil?
 Respuesta:
Un curriculum integrado, debe estar caracterizado por contenidos organizados a partir de ejes articuladores, que surgen de la identificación de necesidades sociales prioritarias (regionales, nacionales y/o dificultades de aprendizaje. Por consiguiente, esta propuesta de Curricular cuenta con estrategias didácticas centradas en el estudiante, la promoción del auto aprendizaje y destrezas cognitivas en los alumnos, la formación crítica y reflexiva, basada en problemas relevantes, cuenta con una integración, a partir de la promoción de conceptos y destrezas transferibles, el trabajo en equipo y la práctica basada en las necesidades de su comunidad. De igual manera con la incorporación del modelo de competencias, definidas estas como los conocimientos, habilidades y actitudes necesarias para desempeñar un rol determinado y la capacidad de solucionar problemas en un contexto profesional específico, la articulación de las modalidades educativas relacionadas con sistemas tutoriales y práctica disciplinaria, con escenarios de aprendizaje y la incorporación de estrategias de evaluación formativa. Desde esta perspectiva, podemos deducir que un modelo curricular integrado debe ser desarrollado como respuesta a los grandes retos de la educación superior, de entre ellos destaca al menos, que por lo tanto ha de contar con: Equipos de trabajo. Perfiles profesionales. Nuevos espacios de práctica profesional y aprendizaje. Cambio constante en el cuerpo del saber Ahora bien, si consideramos los elementos básicos de un currículo (los métodos y situación de la enseñanza, convertir el contenido "científico" en contenido escolar, sus protagonistas: el maestro, el alumno, el proceso y los contenidos; enmarcados en una situación social, histórica, institucional y áulica que les determina), a continuación son las siguientes competencias con las que se debe tener en cuenta para crear un currículo integrado: · Competencia contextual: dominio y pericia que se debe mostrar sobre la pertinencia de su práctica profesional en la realidad social, regional y nacional. Competencia integrativa: es el dominio y pericia del estudiante para combinar la teoría con las habilidades de sus prácticas. · Competencia adaptativa: es el dominio y pericia necesarios para anticipar y ajustarse a cambios importantes que afectan el quehacer estudiantil. EL CURRÍCULO INTEGRADO Y LA TECNOLOGÍA EDUCATIVA Un currículo integrador en el proceso educativo, hemos realizado una selección de procesos y experiencias que los educandos han de vivir y a través de los cuales podrán arribar al ideal de lo que es „ser educado‟. Y hemos considerado como segunda instancia real fáctica, la elaboración de los diseños relativos a cada uno de los componentes del currículo. Al sostener lo anterior hemos, simultáneamente, hecho ingreso en el mundo de la Tecnología Educativa. Ésta no es otra cosa sino el conjunto de los procedimientos, acciones y estructuras reales mediante los cuales intentamos materializar, en los hechos concretos, una Concepción de la Educación. El currículo y los diseños de sus componentes son dos de esas estructuras. Y ciertamente son las dos estructuras iniciales en toda Tecnología Educativa. Cuando queremos hacer real, aquí y ahora, una Concepción de la Educación, lo primero es elaborar el currículo, esto es, la selección y ordenamiento de los procesos y experiencias que sean adecuados a nuestra concepción. Lo segundo es organizar cada componente del currículo, para una mejor realización de esta labor educativa. Un currículo integrado no ha de confundirse con los fines ni tampoco con la instrucción. O, como se dice –pasando de los objetos estudiados a las disciplinas respectivas– “la teoría del Currículo es distinta y equidistante de la pedagogía y de la teoría de la instrucción”. “Cada una de ellas –expresa en otro lugar– gana su especificidad en la profundización que alcance en su correspondiente espacio de aplicación, pero si se observan desde una perspectiva descriptiva las unas están subsumidas dentro de las otras como círculos concéntricos”
Mi opinión: El principal objetivo de un currículo es ser diseñado para las necesidades de la población, ya que aunque cada currículo se rige bajo la misma ley, no es lo mismo un currículo del sector privado al público también se tiene en cuenta  las necesidades de cada población ya que son diferentes son diferentes, también ayudando a mejorar la vida social, mejorando el aprendizaje, las destrezas, solucionando problemas de la vida cotidiana, y abarcando los grandes retos que le pone la educación,  este es el principal objetivo de un currículo integrado y para lograr el propósito se debe contar con herramientas para poder solucionarlo como lo son directivos, tecnología  y espacios que mejoren el aprendizaje las  competencias con las que se debe tener en cuenta para crear un currículo integrado: Competencia contextual: dominio y pericia que se debe mostrar sobre la pertinencia de su práctica profesional en la realidad social, regional y nacional. Competencia integrativa: es el dominio y pericia del estudiante para combinar la teoría con las habilidades de sus prácticas. · Competencia adaptativa: es el dominio y pericia necesarios para anticipar y ajustarse a cambios importantes que afectan el quehacer estudiantil. el currículo integrado y la tecnología educativa un currículo integrador en el proceso educativo, hemos realizado una selección de procesos y experiencias que los educandos han de vivir y a través de los cuales podrán arribar al ideal de lo que es „ser educado.
2. ¿Como se da el proceso educativo en una propuesta curricular integradora?
Respuesta:
Para qué evaluar el aprendizaje
La fundamentación del para qué, la proporciona Baird (1997, p. 4) quien agrupa en cinco categorías los propósitos de la evaluación del aprendizaje de los estudiantes:
Mejorar los materiales instruccionales. Por medio de la evaluación, los docentes pueden identificar si los procedimientos utilizados, las actividades y los recursos responden a las necesidades de aprendizaje de los alumnos.
Mejorar el aprendizaje de los estudiantes. La evaluación proporciona retroalimentación sobre lo que aprendió y lo que no aprendió el estudiante; así, el profesor tiene la posibilidad de apoyar a los estudiantes para que logren los objetivos de aprendizaje.
Determinar el dominio de los contenidos. La evaluación proporciona información sobre si los estudiantes han asimilado los contenidos y en qué grado los dominan.
Establecer criterios o estándares de desarrollo para los cursos. La evaluación permite saber si el material puede aprenderse, en el tiempo disponible, por los diferentes estudiantes en una clase.
Mejorar la enseñanza. Con la evaluación puede saberse si las actividades de enseñanza son apropiadamente planeadas, organizadas e implementadas.
Qué evaluar
Dentro del cambio educativo de la EBC los docentes deberán valorar y evaluar el desarrollo de las competencias establecidas en el perfil de egreso de los programas de estudio. Sin embargo, el término competencia, en el ámbito educativo, de acuerdo con Tobón (2006), comenzó a estructurarse en la década de los setenta y ha tenido, hasta la fecha, cuatro enfoques:
1.     Desde el campo de la lingüística, con Chomsky, quien consideró a la competencia como algo interno, conductual y, por lo tanto, observable, por medio de la cual los sujetos respondían ante un estímulo.
2.     Desde la psicología conductual, con Skinner, quien argumenta que la competencia posee un comportamiento efectivo y, por lo tanto, no es algo interno, sino que es afectada por factores externos. Desde esta perspectiva, la competencia requiere de un comportamiento observable, efectivo y verificable.
3.     Desde la psicología cultural, con Vigotsky, quien enfatiza a la competencia como un concepto que está en la base de la interacción de la persona con el entorno; las competencias son acciones situadas que se definen en relación con determinados contextos.
4.     Desde el constructivismo, en donde se le conceptualiza como
la aptitud para enfrentar eficazmente una familia de situaciones análogas, movilizando a conciencia y de manera rápida, pertinente y creativa, múltiples recursos cognitivos: saberes, capacidades, micro-competencias, informaciones, valores, actitudes, esquemas de percepción, de evaluación y de razonamiento. (Perrenoud, 2002, p. 25)
Por lo tanto, desde este último enfoque, si las competencias tienen expresión en un saber hacer, fundamentado en un saber conocer, la evaluación debe considerar no sólo lo que el estudiante sabe sino lo que hace con ese conocimiento en diferentes contextos; es decir, evaluar su actuación en tales contextos. A la luz del conocimiento, se deben diseñar diferentes alternativas de evaluación, con el fin de reflejar la diversidad de posibles situaciones en las que se puede dar la ejecución, pero no una ejecución mecánica, sino una ejecución autónoma, argumentada y responsable; esto es precisamente lo que se conoce como evaluación del desempeño.
Por un lado, el saber conocer o los contenidos conceptuales son el conjunto de hechos, de datos y de conceptos cuya enseñanza se ha hecho más compleja y diversa con el fin de evitar únicamente su memorización. De acuerdo con Pozo, los hechos y los datos se aprenden de modo memorístico, en cambio, “la adquisición de conceptos se basa en el aprendizaje significativo, que requiere una actitud más activa con respecto al aprendizaje” (citado en López & Hinojosa, 2001, p. 21); entonces, si los docentes únicamente se limitan a evaluar la memorización, lo que se logra es solamente la reproducción de lo aprendido. En contraposición, un concepto se adquiere cuando se parafrasea; es decir, la comprensión de los conceptos permite tener una representación personal de la realidad. Es importante enfatizar que los docentes no deben dejar de evaluar conceptos, ya que los datos y los hechos cobran significado cuando el estudiante dispone de conceptos que le permiten interpretarlos; es decir, transformarlos en conocimiento.
Por otro lado, realizar procedimientos implica el aprendizaje de un “saber hacer”, con un propósito claramente definido. Los contenidos procedimentales son los hábitos, las habilidades, las estrategias, los algoritmos, los métodos, las técnicas, etc., que todo alumno debe aprender acorde con el área de conocimiento que haya elegido. Por lo tanto, el saber hacer corresponde a un contenido más complejo y su evaluación requiere que los estudiantes desarrollen un producto, un proyecto, solucionen problemas, entre otras actividades.
Finalmente, durante casi todo el siglo XX, las actitudes y los valores que se desarrollaban en los alumnos eran raramente tomados en cuenta para su evaluación, a pesar de que siempre, consciente o inconscientemente, han estado presentes en el aula. Es con la EBC cuando cobran relevancia y se incorpora este “saber ser” y “saber estar” en los currículos escolares y, por consiguiente, en la evaluación de los aprendizajes. De esta manera, la mayoría de los proyectos educativos, para ser pertinentes con los requerimientos de la sociedad en la que están inmersas las instituciones educativas, se preocupan por enseñar, promover y fortalecer los valores que están relacionados con el bien común, el desarrollo armónico y pleno del estudiante, y la convivencia solidaria basada en principios de justicia, equidad y democracia.
Así, la evaluación del desempeño es un método que requiere que el estudiante construya una respuesta o un producto que demuestre sus conocimientos interdisciplinarios, el desarrollo de sus habilidades, sus actitudes y valores en determinadas situaciones.
Un cambio en el paradigma del modelo educativo tradicional, centrado en el docente y la enseñanza, a un modelo centrado en el estudiante y el aprendizaje exige una preconcepción en la construcción del significado de la evaluación educativa que de manera tradicional hemos venido desarrollando los docentes.
En este sentido, autores destacados en investigación educativa, como Díaz (1999), Gimeno (2003) y Glendy (2004), coinciden en señalar que la pertinencia y validez de un modelo educativo y del rediseño curricular hacia la Educación Basada en Competencias, depende en gran medida de que los docentes comprendan y utilicen nuevos modelos de evaluación, ya que seguir evaluando en sentido unidireccional sólo los conocimientos mediante pruebas objetivas, no nos proporcionará información pertinente que nos permita evaluar el desempeño tanto del alumno como de los profesores, y por lo tanto, no se estarán evaluando competencias, que es el nuevo enfoque educativo que se está intentando implantar.
Dentro de este contexto, un cambio en el modelo educativo no tiene significado por sí mismo si no se establece una infraestructura que soporte dicha transformación; si los profesores no conocen y, por lo tanto, no aplican nuevas alternativas evaluativas, cualquier cambio educativo estará destinado al fracaso.
El modelo de evaluación propuesto enfatiza la importancia de que la evaluación sea realizada por todos los agentes involucrados, porque permite la triangulación de la información, mejora y orienta la autopercepción del desempeño y permite la mejora continua del proceso.
Sólo así se estaría hablando, por un lado, de evaluación del desempeño del docente (enseñanza) mediante la valoración del propio docente, de sus estudiantes y de los miembros de la academia a la que pertenece; y, por el otro, de evaluación del desempeño del estudiante (aprendizaje) desde la autoevaluación, la coevaluación y la heteroevaluación, con lo que el proceso dejaría de ser unidireccional y se evaluarían no sólo los resultados sino los procesos y desarrollos logrados a lo largo del ciclo escolar.
Mi opinión: podemos evaluar que para evaluar el proceso enseñanza-aprendizaje es necesario analizar el cambio del rol del docente para establecer las competencias que éste requiere para desempeñarse con competencia en el nuevo modelo educativo, y la importancia de que también se evalúe su desempeño. Los modelos de evaluación del desempeño docente también han sufrido cambios a lo largo de la historia, ya que estos varían en función de los objetivos de la educación.
Para evaluar el aprendizaje, es necesario comprender qué se entiende por aprendizaje y establecer cómo se logra que un alumno aprenda; entender que se debe evaluar tanto contenidos conceptuales o semánticos, como formas de proceder o contenidos procedimentales, así como contenidos actitudinales-valórales, y determinar cuáles son los requerimientos que el proceso evaluativo debe reunir, como funcionalidad, sistematicidad, continuidad, integridad y cooperatividad.
Asimismo, es necesario comprender que, dentro del nuevo enfoque educativo, el desarrollo de competencias, existen diversas técnicas para desarrollarlas, así como diferentes instrumentos para evaluarlas, que emplean criterios tanto cualitativos como cuantitativos, y que, adicionalmente, el dominio de determinadas competencias se establece por rangos de desempeño.
Finalmente, se llegó a la propuesta de un modelo de evaluación del proceso de enseñanza-aprendizaje, con el que se pretende que éste sea un proceso integral, efectivo, eficiente, que proporcione información en tiempo y forma a los agentes involucrados en el proceso.


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